Tuesday, March 23, 2010

3.1.3 Indicadores de Sustentabilidad
El concepto de indicadores de sustentabilidad.
Los indicadores son de gran utilidad, pues permiten valorar una realidad que no es tangible de forma directa, como la sustentabilidad. De igual manera, representan una medición agregada y compleja que permite describir o evaluar un fenómeno, su naturaleza, estado o evolución: articula o correlaciona variables y su unidad de medida compuesta o relativa. Loe indicadores podrían definirse como series de datos diseñados para dar respuesta a preguntas sobre un fenómeno o sistema dado, y se elaboran con base en la información original disponible sobre el fenómeno que se está analizando. Los indicadores deben solucionar cuestiones relativas a temas más amplios que pueden analizarse mediante técnicas cuantitativas. En este caso, la pregunta es: ¿Cuáles son las aportaciones que las universidades pueden hacer a la sustentabilidad del territorio, en materia de educación, ciencia, tecnología y participación con representación social?
Los indicadores entonces, tienen que pasar por un proceso de selección en el cual deben ser evaluados a la luz de una serie de criterios de calidad, entre ellos, los siguientes:
· los indicadores deben ser fáciles de medir y su definición ha de ser eficiente desde un punto de vista de costos.
· Los indicadores tendrán correspondencia con un nivel de agregación del sistema en consideración.
· Debe ser posible de repetir las mediciones a lo largo del tiempo.
· Los indicadores han de dar una explicación significativa con respecto a la sutentabilidad del sistema observado.
· Se adaptaran al problema específico que se quiere analizar y a las necesidades de los usuarios de la información.
· Deben ser sensibles a los cambios en el sistema.
· Los indicadores individuales siempre han de ser analizados en relación con otros indicadores.
En resumen, se distinguen tres funciones de un indicador:
· la simplificación. Trata de describir un fenómeno complejo en una forma sencilla.
· La cuantificación. Expresa (hasta donde es posible) un fenómeno en forma cuantitativa.
· La comunicación. Provee información sobre u fenómeno.
Finalmente, se consideró como parte de la definición de indicadores el que permitan operacionalizar y hacer accesible el concepto de desarrollo sostenible, evaluar los avances de la Agenda 21 y crear un compromiso real de participación
www.ambiental.net/opinion/DaCruzIndicadoresSustentabilidad.htm - 77k -
Hace tiempo, tuvo lugar la Cumbre Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo "Río+10", o conferencia de Johannesburgo. Allí se debatió cuánto han avanzado los países en el camino del desarrollo sustentable, diez años después de haber adoptado los compromisos de Rio en 1992.
La preparación de la conferencia implica la entrega de informes nacionales. Los informes tenderán —o deberían tender— a la evaluación más que al diagnóstico, pero toda evaluación exige parámetros: qué había antes, qué hay ahora. En este aspecto, Naciones Unidas ha contribuido consecuentemente a la estandarización de las rutinas para recoger, procesar y presentar datos.
Todas las definiciones posibles de los conceptos sustentabilidad o sostenibilidad combinan aspectos cuantitativos y cualitativos y los indicadores necesariamente pertenecerán a ambas clases. Por lo tanto, las evaluaciones nacionales para la conferencia de Johannesburgo se elaborarán sobre un cimiento de mediciones también cuantitativas y cualitativas, y esto no es un problema de fácil solución.
Recientemente, los participantes del Foro Económico Mundial de Davos han dado a conocer una clasificación de más de 130 países según su sustentabilidad, compuesto de dos índices llamados ESI y EPI. Todo suceso relativo a este Foro gana gran espacio en los medios de comunicación y las noticias producen muchos ecos. El ESI y el EPI nos están proponiendo un modelo de sustentabilidad que la prensa —y tal vez las Naciones Unidas— adoptan de hecho como el más válido.
Creemos necesario reflexionar sobre estos aspectos. El artículo revisará los índices nombrados y hará un intento de ubicarlos en la perspectiva de la próxima conferencia de Johannesburgo.
Cómo y qué medimos
Si hacemos abstracción de posibles causas de error, una medida del contenido de NOx en el aire o del material en suspensión en el agua no es controvertible; en cambio, los avances en la conciencia ambiental o el grado de preparación de la administración pública para hacer cumplir las regulaciones —por más que pudieran cuantificarse indirectamente— serán siempre materia opinable.
Evaluar la sustentabilidad nos pone ante una situación no del todo simple. Tenemos que elegir qué medir y cómo hacerlo, y elegir también a qué vamos a dar mayor importancia; recién entonces podremos operar con las magnitudes obtenidas y generar una escala. Pero, ¿qué pasa si no hay estadísticas o registros sistemáticos del período considerado? ¿Qué pasa si no se pensó, hace diez años, en establecer con claridad una familia de indicadores? ¿Se podrán medir, en conjunto, las dimensiones social, ecológica y económica de la sustentabilidad? ¿Cuánto es "el valor de un ruiseñor", como se preguntan Funtowicz y Ravetz (2000). Sería necesario, para sortear esta dificultad, aceptar la "impredictabilidad, el control incompleto y una pluralidad de perspectivas legítimas" como bases científicas (id).
Existen de todos modos compilaciones de indicadores de sustentabilidad, por ejemplo la huella ecológica o las comparaciones entre el desempeño ambiental de algunos países; hay mediciones del llamado "factor 10" o cálculos de eficiencia ecológica relacionadas con el ingreso per cápita (CGSDI Dashboard). Estas compilaciones son intentos valiosos, pero en ninguno de los casos citados los autores pretenden abarcar todos los ítems posibles ni se plantean cubrir las múltiples dimensiones de la sustentabilidad. Tal vez la única evaluación válida sea aquella producida mediante las opiniones de los actores sociales, es decir, una elaboración cultural; en otras palabras, un análisis político.
Ahora bien, este análisis puede hacerse de modo explícito, mediante una elaboración colectiva o ser un producto de laboratorio revestido de aspiraciones de objetividad mediante la elisión de su intrínseco carácter político. Creemos que ese es el caso del ESI y el EPI, publicitados a lo largo y ancho del mundo en el mes de marzo.
Los índices ESI y EPI
En su reunión del año pasado, 2001, el Foro Económico Mundial de Davos publicó por primera vez su Índice de Sustentabilidad Ambiental (ESI, sigla en inglés Enviroment Sustenabily Index). El ESI se dirige más que nada a analistas y a quienes toman decisiones, y utiliza "los mejores datos disponibles" para "comparar las trayectorias ambientales a largo plazo de las naciones" (ESI - EPI 2002).
La realización del ESI estuvo a cargo del Centro de Leyes y Políticas Ambientales, un organismo creado entre la Facultad de Leyes y la Escuela de Estudios Ambientales y Forestales, ambas de la Universidad de Yale; el Centro de la Red Internacional de Información de Geociencias del Instituto de Geociencias de la Universidad de Columbia, y la Fuerza de Tareas Ambientales "Líderes Globales del Mañana", del mismo Foro Económico Mundial (Yale 2001). Esta prolija enumeración apunta a señalar que dos prestigiosas universidades de EEUU se sumaron a la representación de los intereses económicos más poderosos para crear este documento.
En febrero pasado se cerró en Nueva York la reunión del Foro de Davos de este año y allí se dieron a conocer la versión actualizada del ESI y un nuevo ranking, el Pilot Environmental Performance Index (EPI, o Índice de Resultados del Manejo Ambiental). El EPI considera la escala nacional y se basa en cuatro indicadores fundamentales: la calidad del aire, la del agua, las emisiones de gases de efecto invernadero y la protección de los ecosistemas. Cada indicador resume otras series de datos.
Ambos índices se centran en condiciones nacionales. Mientras el ESI intenta medir las posibilidades a largo plazo en un amplio número de variables, el EPI es un "contrapunto" que mediría las tendencias en el manejo de los recursos. Para establecer el EPI se han utilizado las bases de datos del ESI y por eso analizaremos cómo ha sido construido éste.
El ESI Índice de Sustentabilidad Ambiental (ESI, sigla en inglés).se compone de cinco categorías que agrupan a 20 indicadores compuestos por 67 variables sopesadas según grados de importancia y por lo tanto de puntaje. Las cinco categorías tienen un peso similar en la cuenta final. El esquema es el siguiente:




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